




El
día 24 de diciembre a las 9 de la noche me
sentí mojada, varios cambios de ropa y... al Hospital.
La ciudad absolutamente desierta, al llegar a Urgencias me revisan y la residente dice que no he roto aguas, y yo que si, y ella que no, y yo que echa un vistazo al bebe.
Y vaya, que ve poco liquido, no se arriesga a la porra conmigo y para dentro, ingreso hospitalario.
Como estoy a termino ya pasadito, 41 semanas, y según ella no estoy de parto, concretamente estoy muy verde, que me lo provocaran y fuera, en dos días la niña aquí.
Subimos a la habitación y a la horita y media comienzan unos dolores muy raros. Toda la noche pasillo arriba, pasillo abajo. No soportaba estar tumbada. A las 2 de la mañana la enfermera de control me revisa y resulta que estoy borrando el cuello del útero rapidísimo.
Mañana tu pares sola.
Respiro.
A la mañana siguiente me bajan a dilatación, aparece Alicia, la matrona que va a atenderme en el parto. Bestial.
No se que habría hecho sin ella.
Pido consentimiento para epidural, a ver si hay anestesista y no esta en alguna cesarea.
Tengo suerte y vienen a pincharme.
Y pido que venga Marcos y a empujar.
La anestesia solo me hizo efecto en un lado del cuerpo, izquierdo con muy poco dolor, lado derecho quiero morir, y ......empuja.
Si me quejo no puedo empujar, asi que todo esta genial.
Isa empieza a coronar, Alicia mira al gine y veo que le dice, que si puede, parirá ella sola.
Me llevan a paritorios, 4 empujones y mi hija, el cordón, la sangre y la grasa sobre mi pecho.
Nunca olvidare su olor.
Gracias a mi prima Isabel, a Marcos y a Alicia. Os estaré eternamente agradecida.